Este 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, los datos disponibles en México dibujan una paradoja: el país se percibe a sí mismo con relativo bienestar emocional, pero las encuestas oficiales y privadas más recientes muestran que millones de personas conviven con ansiedad o depresión sin ser diagnosticadas ni atendidas, mientras el presupuesto público para estos servicios sigue por debajo de lo que recomiendan los organismos internacionales.
Lo que miden las encuestas más recientes
El Módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE) del INEGI registró que en 2026, 21.8% de la población tuvo indicios de ansiedad y 13.4% presentó indicios de depresión1. La brecha por sexo es notable: los indicios de ansiedad llegaron a 26.2% entre las mujeres y 16.7% entre los hombres, mientras que en depresión las cifras fueron de 15.9% y 10.5%, respectivamente.
A esto se suma el reporte de suicidios: el INEGI contabilizó 8,709 suicidios en el año más reciente con datos disponibles1. Por entidad, Chihuahua, Yucatán y Aguascalientes concentran las tasas más altas, mientras Guerrero y Chiapas registran las más bajas, una variación que especialistas atribuyen en parte a diferencias en el subregistro entre estados4.
Lo que hay que saber
- Ansiedad
21.8% de la población reportó indicios de ansiedad en 2026, según el BIARE del INEGI.[^1]
- Depresión
13.4% presentó indicios de depresión, con mayor prevalencia entre mujeres (15.9%) que entre hombres (10.5%).[^1]
- Brecha de diagnóstico
Solo 21% de quienes se autorreportan con una condición de salud mental cuenta con diagnóstico formal, según el Mind Health Report de AXA.[^4]

El costo, la principal barrera de acceso
El Mind Health Report 2026, elaborado por AXA e Ipsos, encontró que 36% de la población mexicana se autorreporta con una condición de salud mental, pero solo 21% tiene un diagnóstico formal3. El estudio, levantado entre el 12 de enero y el 16 de febrero de 2026 con una muestra de 1,000 personas de 18 a 75 años en México —dentro de un total de 19,000 participantes en 18 países—, identifica el costo como la principal barrera: 55% de quienes reportan malestar no ha consultado a un profesional en los últimos 12 meses.
El tiempo laboral aparece como la segunda barrera, señalada por 35% de los encuestados3. En paralelo, el Partido Verde señaló en el Senado que una sesión de terapia psicológica cuesta en promedio entre 500 y 2 mil pesos, y que los medicamentos psiquiátricos pueden superar los 3 mil pesos mensuales, lo que limita el acceso para la mayoría de las familias6.
Percepción vs. realidad: la normalización del malestar
Otro hallazgo del reporte de AXA es la distancia entre cómo se sienten las personas y cómo evalúan su propio estado. Aunque 78% de las personas considera que su estado emocional es bueno, más de la mitad presenta síntomas moderados de afectación, lo que según el análisis evidencia una baja conciencia sobre el propio bienestar y una posible normalización del malestar psicológico5.
El estudio detalla que 66% de las personas en México presenta afectaciones por ansiedad, estrés o depresión al menos en un nivel moderado, y 27% reporta síntomas graves o muy graves, cuatro puntos porcentuales más que en 20255. Entre los factores externos más mencionados están la inestabilidad financiera, la inseguridad laboral, la incertidumbre sobre el futuro y la exposición constante a noticias negativas.
Estos datos subrayan la urgencia de visibilizar los desafíos de salud mental, cerrar la brecha entre percepción y realidad, y fortalecer una cultura de prevención, atención y acompañamiento.
Análisis del AXA Mind Health Report 2026
Presupuesto: entre nuevas estrategias y recursos insuficientes
El balance de 2026 muestra avances en prevención y atención, pero también desafíos de financiamiento. El Gobierno de México puso en marcha la estrategia "El ABC de las Emociones", enfocada en fortalecer habilidades socioemocionales de adolescentes y jóvenes, cuyo trabajo en planteles educativos comenzó en septiembre9. El Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 contempla recursos para el programa E032, Servicios de atención a la salud mental y prevención de las adicciones.
Sin embargo, organizaciones y legisladores han señalado que el gasto sigue rezagado. El Partido Verde en el Senado advirtió que el gasto en salud mental apenas representa 3.19% del presupuesto total de salud6, muy por debajo de la recomendación internacional. Un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) encontró además que, pese a un incremento nominal para el sector salud en 2026, el gasto público en salud se mantendría entre 2.6% y 3.4% del PIB, lejos del 6% recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para garantizar cobertura universal8.

Más allá de ansiedad y depresión
Especialistas y reportes recientes advierten que el panorama de salud mental en México incluye retos adicionales: comportamiento suicida, adicciones, violencia digital y alteraciones del sueño7. De acuerdo con información basada en la ENCODAT, las adolescentes presentan indicadores de mayor preocupación: 5.1% reportó ideación suicida y 2.3% intentos, frente a 1.7% y 0.5% entre los adultos de grupos de comparación.
Para documentar mejor estos fenómenos, la Secretaría de Salud, a través del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), inició entre agosto y diciembre de 2026 el levantamiento de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) Continua en 12 mil hogares del país, que por primera vez incluirá un componente específico sobre salud mental y funcionalidad en personas adultas mayores2.
- Salud mental y funcionalidad en adultos mayores
- Concentración de plomo en sangre en niñas, niños y mujeres embarazadas
- Anticuerpos contra enfermedades prevenibles por vacunación
- Conocimiento y uso del etiquetado frontal de alimentos
Qué puede hacer un lector hoy
Si usted o alguien cercano experimenta síntomas persistentes de ansiedad, tristeza profunda o pensamientos de hacerse daño, la recomendación de las instituciones de salud es buscar orientación profesional lo antes posible, sin esperar a que el malestar se agrave. La atención psicológica y psiquiátrica forma parte de la salud integral, y reconocerla como tal —sin normalizarla como algo pasajero— es, según los propios especialistas, el primer paso para cerrar la brecha entre quienes sufren y quienes reciben ayuda1.
Las líneas de orientación telefónica y los servicios públicos de salud mental, aunque con recursos limitados, siguen siendo una puerta de entrada válida para quienes no pueden costear atención privada. Consultar con el centro de salud más cercano o con instituciones como el IMSS o el ISSSTE es un paso razonable antes de descartar la posibilidad de recibir apoyo.















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