Desde el 17 de abril de 2026, México cuenta con un decreto que formaliza el Servicio Universal de Salud (SUS), el mecanismo que busca integrar al IMSS, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar en una sola red pública para que cualquier persona pueda recibir atención médica sin importar su afiliación.1 La medida, anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum, avanza de forma gradual y convive con un escenario muy distinto al otro lado de la frontera: en Estados Unidos, donde una consulta de urgencias puede costar miles de dólares, no existe un esquema equivalente de cobertura pública universal.
Qué cambia con el decreto
El decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 17 de abril de 2026 formalizó un mecanismo obligatorio de coordinación entre las principales instituciones públicas de salud del país, con el objetivo de avanzar hacia un acceso universal, progresivo y sin discriminación.2 El esquema se apoya en el intercambio de servicios entre instituciones, un expediente clínico electrónico compartido, un proceso de credencialización único y compensación financiera entre entidades.
El principio central del plan es que el derecho a recibir atención médica no dependa de la institución pública a la que una persona esté afiliada; en teoría, cualquier residente debería poder acudir a cualquier institución participante y recibir el tratamiento que necesite.3 Las tres instituciones —IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar— seguirán existiendo como tales, pero sus servicios, expedientes e instalaciones están llamados a interconectarse de forma creciente.
Lo que hay que saber
- Fecha del decreto
El Servicio Universal de Salud entró en vigor el 17 de abril de 2026, según el Segundo Informe de Gobierno.
- Instituciones integradas
IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar comparten servicios, expediente clínico y compensación financiera entre entidades.
- Meta de operación plena
El gobierno federal proyecta que el esquema funcione de manera completa en 2027.
- Registro en curso
El registro de derechohabientes está abierto desde marzo y continúa hasta el 31 de diciembre de 2026, organizado por apellido.

El registro y la credencial única
El proceso de inscripción al Sistema Nacional de Salud comenzó este año y se organiza por etapas: arrancó el 13 de abril de 2026 para personas de 85 años o más y se ha ido extendiendo a otros grupos de edad y derechohabientes a lo largo del año.4 Según estimaciones oficiales, más de 65 millones de personas podrían recibir la nueva credencial durante el primer año de implementación.5
Para el registro, el gobierno pidió el consentimiento de los ciudadanos con el fin de compartir su historial clínico entre las plataformas digitales del IMSS, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar.6 Durante 2026 y 2027, los carnets actuales de cada institución seguirán siendo válidos mientras avanza el despliegue de la credencial unificada.4
Todo mexicano y mexicana va a tener un registro al Sistema de Salud Nacional... Todos van a tener una credencial, si son del ISSSTE, del IMSS o del IMSS-Bienestar.
Claudia Sheinbaum, presidenta de México
Resultados reportados hasta ahora
El gobierno federal reporta avances concretos en infraestructura y cobertura durante el primer año de implementación. Entre septiembre de 2025 y junio de 2026, el IMSS-Bienestar amplió su cobertura con la adhesión de Yucatán, lo que incorporó a 1,193,596 personas adicionales al padrón atendido en esa entidad, que ahora cuenta con 191 establecimientos de salud, 747 consultorios, 29 quirófanos y 735 camas censables.7
En ese mismo periodo, los establecimientos del IMSS-Bienestar en 24 entidades federativas otorgaron 3,620,216 consultas y atenciones, de las cuales 3,474,915 fueron a población indígena y 145,301 a población afromexicana, lo que representó 8.2% del total de consultas de la institución.7 Además, operaron 68 albergues comunitarios anexos o cercanos a hospitales, donde se brindaron 247,776 servicios de hospedaje a 68,747 personas, el 66% identificadas como población indígena.
El inicio de esta fase incluyó también la puesta en operación de 29 hospitales del IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar, con 70 nuevos quirófanos, como parte de la apuesta por ampliar la capacidad hospitalaria pública en distintas regiones del país.8
- 29 hospitales nuevos del IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar puestos en operación.
- 70 quirófanos adicionales para ampliar la capacidad quirúrgica pública.
- 3,620,216 consultas otorgadas por IMSS-Bienestar entre septiembre de 2025 y junio de 2026.
- 68 albergues comunitarios activos para pacientes foráneos y sus familias.

Lo que falta por resolver
El propio análisis de organizaciones que siguen la reforma advierte que México adoptó la estructura y el objetivo de la cobertura universal, pero que será la implementación —no el anuncio— la que determine si las personas experimentan el acceso a salud como un derecho real.3 Entre los pendientes señalados por especialistas están la modernización digital del IMSS-Bienestar, que todavía opera con expedientes en papel en muchas zonas, la capacidad operativa para procesar millones de registros de forma simultánea y las garantías de privacidad y protección de los datos clínicos de los pacientes.4
El organismo IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad) ha señalado que el proceso iniciará con la credencialización de los derechohabientes durante 2026 y avanzará hacia una coordinación plena de los servicios en 2027, lo que implica que buena parte de la promesa de atención sin importar la afiliación todavía está en construcción.9
El contraste con Estados Unidos
Mientras México consolida este modelo de integración pública, el debate sobre el acceso a la salud sigue siendo radicalmente distinto en Estados Unidos, donde la atención médica continúa organizada principalmente alrededor de seguros privados y costos directos muy elevados. Una nota del Listín Diario que analiza el contraste señaló que, en el país vecino, una consulta médica general puede costar entre 150 y 300 dólares, una consulta con especialista entre 250 y 600 dólares, una visita a urgencias entre 1,200 y 3,000 dólares —o más— y una noche de hospitalización entre 2,800 y más de 10,000 dólares, según el centro médico y la ciudad.1
Esa misma publicación subraya que, mientras el gobierno mexicano sostiene que la atención médica debe ser un derecho de todos y no un privilegio de quienes pueden pagarla, en Estados Unidos persiste el diagnóstico de que la salud funciona como una mercancía.1 No hay, hasta ahora, una iniciativa equivalente al Servicio Universal de Salud mexicano en discusión en el sistema estadounidense.














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