En México, el sobrepeso y la obesidad no solo representan un desafío físico y metabólico: especialistas advierten que también tienen un impacto profundo en la salud emocional de quienes las viven, agravado por el estigma y el juicio social, por lo que urgen a incorporar la salud mental como parte central —y no accesoria— del tratamiento.1
Una condición que afecta a la mayoría de los adultos
De acuerdo con las estimaciones de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), tres de cada cuatro adultos en el país viven con sobrepeso u obesidad.1 Otras mediciones recientes, citadas por especialistas sanitarios, ubican la cifra en 76% de los adultos y más de 35% de niños y adolescentes en México.2
Pese a la magnitud del problema, la discusión pública suele centrarse únicamente en sus complicaciones físicas —como diabetes, hipertensión o enfermedades cardiovasculares— y deja en segundo plano un componente igualmente relevante: el emocional.

El vínculo entre obesidad y trastornos psicológicos
El doctor Iñaki Villanueva, director del área médica de obesidad para Eli Lilly, señaló que existe una atención prioritaria e integral pendiente, ya que las personas que viven con sobrepeso u obesidad presentan una elevada predisposición a desarrollar trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión.1
De acuerdo con la Secretaría de Salud, entre 30% y 60% de las personas con obesidad presentan alguna condición de salud mental, como depresión, ansiedad, baja autoestima o alteraciones de la conducta alimentaria.1 Estos padecimientos emocionales suelen desencadenarse o intensificarse por el constante estigma y juicio social que enfrentan estas personas en su vida cotidiana.
Entre mayor grado de obesidad, mayor prevalencia de estos trastornos.
Especialistas citados en el marco del Día Mundial de la Obesidad
Una relación bidireccional, según la evidencia científica
Otro análisis reciente, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental que se conmemora el 10 de octubre, profundiza en esta conexión: la obesidad y la depresión mantienen una relación bidireccional influida por factores biológicos, emocionales y sociales.3
De acuerdo con un metaanálisis publicado en la revista Archives of General Psychiatry, vivir con obesidad aumenta 55% el riesgo de desarrollar depresión, mientras que padecer depresión incrementa 58% la probabilidad de vivir con obesidad.3 En México, casi 37% de los adultos vive con obesidad y 17% presenta síntomas depresivos, según la Ensanut 2022.
La doctora Sylvana Stephano, psiquiatra de la Clínica de Obesidad del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, explicó que obesidad y depresión comparten mecanismos biológicos, entre ellos el estrés crónico, la inflamación de bajo grado y las alteraciones metabólicas, que pueden modificar los circuitos cerebrales relacionados con la recompensa, la motivación y el apetito.3
El peso del estigma social
Especialistas consultados por distintos medios coinciden en que la obesidad sigue siendo tratada como un problema estético o de "falta de voluntad", cuando la evidencia científica la describe como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial.4 Esa visión estigmatizante genera en los pacientes un sentimiento de culpa y episodios de ansiedad, al sufrir rechazo o discriminación social por su peso.2
El estigma no es un asunto menor: puede agravar los problemas de salud mental, dificultar el acceso a la atención médica y reducir la calidad de vida de quienes viven con esta condición.5 De hecho, un estudio reciente presentado en el Congreso Internacional de Obesidad (ICO 2026) encontró que una proporción considerable de personas con obesidad evita acudir al médico por temor a ser juzgadas.6

Qué proponen los especialistas
Ante este panorama, los especialistas plantean sustituir los juicios por un abordaje multidisciplinario, en el que participen profesionales de medicina, psicología, psiquiatría y nutrición, entre otras áreas, para ofrecer un tratamiento integral, científico y digno.3 También llaman a utilizar un lenguaje centrado en la persona —por ejemplo, hablar de "personas que viven con obesidad" en lugar de etiquetas que reduzcan a alguien a su condición de salud.
- Evaluación clínica conjunta entre medicina, nutrición, psicología y psiquiatría
- Atención a la salud emocional desde el primer contacto médico, no solo cuando aparecen síntomas graves
- Lenguaje centrado en la persona, evitando etiquetas estigmatizantes
- Reconocimiento de la obesidad como enfermedad crónica y multifactorial, no como falta de voluntad
Lo que hay que saber
- Prevalencia en México
Tres de cada cuatro adultos viven con sobrepeso u obesidad, según estimaciones de la Ensanut.
- Salud mental asociada
Entre 30% y 60% de las personas con obesidad presentan alguna condición de salud mental, según la Secretaría de Salud.
- Riesgo de depresión
Vivir con obesidad aumenta 55% el riesgo de depresión, y la depresión incrementa 58% la probabilidad de vivir con obesidad, según un metaanálisis publicado en Archives of General Psychiatry.
- Fecha de referencia
El llamado de los especialistas coincide con el Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora el 10 de octubre.














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