México cierra 2026 con más estrategias públicas de salud mental sobre el papel —desde el programa "ABC de las Emociones" hasta encuentros nacionales entre estados— pero con los mismos obstáculos de siempre: el costo de una consulta sigue siendo la principal barrera para buscar ayuda y los casos de depresión registrados en el sistema de salud alcanzaron su nivel más alto desde 2022.
Lo que dicen los datos más recientes
El Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud muestra que México registró 92,727 casos de depresión entre las semanas 1 y 31 de 2026, frente a 88,816 en el mismo periodo de 2025, un incremento interanual de 4.4% y el mayor nivel del corte desde 2022.1
A esto se suma el Mind Health Report 2026, elaborado por AXA e Ipsos con 19,000 personas en 18 países —1,000 de ellas en México—, que encontró que 66% de la población mexicana presenta afectaciones por ansiedad, estrés o depresión al menos en un nivel moderado, y que 27% reporta síntomas graves o muy graves, cuatro puntos más que en 2025.2
El reporte revela además una brecha entre percepción y realidad: aunque 78% de las personas consideran que su estado emocional es bueno, más de la mitad presenta síntomas moderados de afectación, lo que según el estudio evidencia una baja conciencia sobre el propio bienestar mental.2

El costo, la barrera que más pesa
Del total de personas que no buscaron atención profesional en el último año (55% de la población encuestada), 50% señaló el costo de las consultas y tratamientos como principal obstáculo, 35% mencionó falta de tiempo y 17% acceso limitado a profesionales.3
El Partido Verde, en el Senado, documentó que el costo promedio de una terapia psicológica en México oscila entre 500 y 2 mil pesos por sesión, y que los medicamentos psiquiátricos pueden superar los 3 mil pesos mensuales, lo que limita el acceso de la mayoría de las familias.4
Esa misma bancada señaló que el gasto en salud mental apenas representa 3.19% del presupuesto total de salud, cuando a su juicio debería triplicarse para atender la magnitud del problema.4
La salud mental debe ser considerada una prioridad nacional y un derecho humano fundamental.
Partido Verde en el Senado de la República
Presupuesto: más dinero para salud, menos para salud mental
El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2026 contempla un aumento del 5.9% en términos reales para el sector salud respecto a 2025, pero ese incremento no compensa la reducción del año anterior ni alcanza el gasto ejercido en 2024, de acuerdo con un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).5
El gasto público en salud se mantendría entre 2.6% y 3.4% del PIB, muy por debajo del 6% que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) para garantizar cobertura universal.5 El IMSS concentra buena parte del incremento, con 58,213.9 millones de pesos adicionales, mientras la Secretaría de Salud enfrentaría una disminución de 2,228.6 millones de pesos.
El contexto no es nuevo: para 2026 ya se había proyectado un recorte de 90.9 millones de pesos a la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicicones (Conasama) y a siete programas relacionados, una propuesta que surgió poco después del asesinato de un estudiante en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur, episodio que puso en el debate público la necesidad de reforzar los servicios psicológicos para jóvenes.6
Lo que hay que saber
- Casos de depresión
92,727 registros entre las semanas 1 y 31 de 2026, un alza de 4.4% frente al mismo periodo de 2025.
- Principal barrera de acceso
El costo de consultas y tratamientos, señalado por 50% de quienes no buscaron atención profesional.
- Gasto en salud mental
Representa apenas 3.19% del presupuesto total de salud, según el Partido Verde en el Senado.
- Recurso gratuito disponible
La Línea de la Vida (800 911 2000) ofrece apoyo confidencial y gratuito ante crisis emocionales.
Nuevas estrategias en marcha
Pese al panorama presupuestal, el gobierno federal puso en marcha en 2026 la estrategia "ABC de las Emociones", orientada a fortalecer habilidades socioemocionales en adolescentes y jóvenes; en septiembre comenzó su implementación en planteles educativos, con materiales de orientación y capacitación para el personal docente.7
El Estado de México fue además sede, a finales de septiembre, del Encuentro Nacional de Representantes Estatales de Salud Mental y Adicciones 2026, que reunió a representantes de las 32 entidades para compartir prácticas de prevención y atención del bienestar emocional.8
Estas acciones se suman a herramientas ya existentes como el Código 100, los mecanismos de referencia y contrarreferencia entre servicios, y la Estrategia Nacional de Salud Mental y Adicciones, aunque persisten brechas importantes en el acceso a servicios especializados y en las cifras de conducta suicida, de acuerdo con un balance reciente del sector.7
El otro frente: quién va a cuidar
La salud mental de México también se juega en el terreno de los cuidados. Un análisis reciente advierte que más del 50% de los cuidadores remunerados de adultos mayores carece de formación técnica, y que el país necesitaría más de 580,000 millones de pesos para construir un sistema integral de cuidados.9
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) calcula que, para 2050, México y otros países de la región necesitarán alrededor de 60.5 millones de cuidadores informales para atender a la población dependiente, en un escenario de envejecimiento acelerado que ya satura a las familias.9
Esa sobrecarga recae con frecuencia en quienes cuidan —muchas veces mujeres dentro del propio hogar— y constituye, para especialistas en políticas de cuidado, un factor adicional de desgaste emocional que rara vez se contabiliza en las estadísticas oficiales de salud mental.















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