En México, enfermar cuesta cada vez más y el sistema público no siempre absorbe esa factura: entre 2018 y 2025 el gasto de bolsillo en salud de los hogares aumentó 41.4%, al pasar de mil 135 a mil 605 pesos trimestrales, de acuerdo con datos de México Evalúa1, mientras que la diabetes y la hipertensión —dos de las enfermedades crónicas más comunes del país— siguen sin diagnosticarse a tiempo en millones de personas.
Lo que dicen las cifras oficiales
De acuerdo con los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), entre el 18.3% y el 18.4% de la población adulta en México padece diabetes, lo que representa aproximadamente a 14.6 millones de personas2. En cuanto a la hipertensión, la situación es igual de preocupante: entre el 29.1% y el 29.9% de los adultos la padece, es decir, de 23.5 a 24 millones de personas.
El dato que más alerta a especialistas es que cerca del 40.5% de los adultos hipertensos desconoce que vive con la enfermedad3, lo que retrasa el tratamiento y eleva el riesgo de complicaciones como infartos o insuficiencia renal cuando finalmente se detecta.
Lo que hay que saber
- Diabetes en adultos
Entre 18.3% y 18.4% de la población adulta la padece, cerca de 14.6 millones de personas, según ENSANUT/INSP.
- Hipertensión en adultos
Entre 29.1% y 29.9% de los adultos vive con hipertensión, de 23.5 a 24 millones de personas.
- Subdiagnóstico
Alrededor del 40.5% de los adultos hipertensos no sabe que tiene la enfermedad.

El gasto de bolsillo que absorben las familias
Más allá del diagnóstico, el costo económico de estar enfermo recae en buena medida sobre los hogares. Según México Evalúa, más de 40 millones de personas carecen de acceso a servicios médicos, más del doble que hace seis años, y siete de cada 10 mexicanos optan por atenderse fuera del sistema público1.
Esa dependencia del pago directo se refleja también en otras mediciones: la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) calcula que el gasto promedio de los mexicanos por atender su salud sobrepasa los 9,500 pesos anuales, cifra que para muchas familias equivale a más de un mes de sueldo en 20264. A esto se suma que, según la AMIS, un poco más de la mitad del gasto en atención médica —49.4%— proviene directamente del bolsillo de los hogares5.
Mi hijo se enfermó de las vías respiratorias y en el centro de salud no había citas hasta dentro de una semana. Terminé llevándolo a un consultorio de farmacia. Entre la consulta y los médicos, me gasté mil pesos, con lo que comemos en tres días. No todos tenemos un bolsillo desahogado.
María López, madre de familia en el Estado de México
Enfermedades que pueden costar millones
El impacto financiero se agrava con padecimientos graves. De acuerdo con un reporte basado en datos de la AMIS, las enfermedades hematológicas y oncológicas —es decir, distintos tipos de cáncer— representan el costo promedio más alto cubierto por seguros de gastos médicos mayores, con hasta 4.2 millones de pesos5.
El problema es que la mayoría de la población no cuenta con esa protección: apenas 10% tiene un seguro de gastos médicos mayores, mientras que el restante 90% depende de instituciones públicas como el IMSS e ISSSTE, o del pago directo a médicos, clínicas y hospitales privados5.
- Diabetes: gasto de bolsillo que aumenta con complicaciones y compra de insumos no cubiertos.
- Hipertensión: consultas de control y medicamentos que muchas veces se compran en farmacias privadas por desabasto en el sector público.
- Cáncer: entre los tratamientos más costosos, con cifras que pueden llegar a millones de pesos según el tipo y la etapa del diagnóstico.
El nuevo Servicio Universal de Salud
Frente a este panorama, el gobierno federal puso en marcha un mecanismo que busca reordenar el acceso a la atención médica. Tras la publicación del decreto presidencial del Servicio Universal de Salud, el Gobierno inició en marzo el registro de la credencialización para todos los mexicanos1. La presidenta Claudia Sheinbaum publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el que se crea el Servicio Universal de Salud (SUS), descrito como un mecanismo obligatorio de coordinación e integración operativa entre las instituciones públicas federales.
Aún no hay evaluaciones públicas sobre si este mecanismo ha reducido el gasto de bolsillo o el número de personas sin acceso a servicios médicos; los datos disponibles hasta ahora reflejan la situación previa a su implementación plena.

Qué pueden hacer los pacientes
Ante enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, que pueden avanzar durante años sin síntomas evidentes, la detección oportuna sigue siendo la herramienta más accesible para reducir tanto el riesgo clínico como el costo económico a largo plazo. Medir la presión arterial y la glucosa de forma periódica, especialmente después de los 40 años o con antecedentes familiares, permite identificar estas condiciones antes de que generen complicaciones costosas.
Para quienes ya viven con un diagnóstico, acudir a las unidades de primer nivel del IMSS, ISSSTE o los centros de salud estatales —y verificar la disponibilidad de citas y medicamentos— sigue siendo el primer paso antes de recurrir a consultorios de farmacia o gasto privado, que si bien resuelven la urgencia inmediata, no sustituyen el seguimiento médico continuo que requieren las enfermedades crónicas.














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