Casi tres de cada diez adultos mexicanos viven con hipertensión arterial y una parte relevante ni siquiera lo sabe, según el documento Hipertensión Arterial en México: La Epidemia Silenciosa, difundido por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). El análisis, basado en la Ensanut Continua 2021-2024, advierte que la falta de diagnóstico y de control adecuado mantiene abierta la puerta a infartos y eventos vasculares cerebrales que podrían prevenirse.
Lo que muestra el informe del INSP
De acuerdo con el documento del INSP, 29.1% de los adultos mexicanos de 20 años o más vive con hipertensión arterial1. La cifra no se distribuye de manera uniforme en el país: Sonora registra la prevalencia más alta, con 40.6%, seguida de Chihuahua, con 37.4%.
El informe subraya que tener acceso a tratamiento no es garantía de que la presión arterial se mantenga en niveles seguros. En Baja California, por ejemplo, 94.7% de los pacientes accede a medicamentos, pero solo 48.2% logra mantener cifras controladas1, lo que evidencia una brecha entre recibir atención y realmente contener la enfermedad.

El diagnóstico, el primer eslabón roto
El mayor punto de fuga en la ruta de atención ocurre antes de que la persona sepa que es hipertensa. Solo 62.9% de los adultos mexicanos con hipertensión sabe que la tiene1, lo que deja a una parte considerable de la población sin medicamentos ni cambios en sus hábitos, pese a enfrentar un riesgo mayor de enfermedad cardiaca y cerebrovascular.
La hipertensión suele avanzar sin señales perceptibles, lo que retrasa la atención y permite que el daño se acumule antes del diagnóstico1. Por eso, medir la presión de forma periódica abre una oportunidad para intervenir antes de que ocurra un infarto o un evento vascular cerebral.
Cifras clave del informe
- Prevalencia nacional
29.1% de los adultos de 20 años o más vive con hipertensión arterial, según el INSP.
- Sin diagnóstico
Solo 62.9% de los hipertensos en México sabe que tiene la enfermedad.
- Eventos evitables (Globorisk)
Podrían prevenirse 943,364 casos cardiovasculares en 10 años si se controla la presión arterial.
- Eventos evitables (OMS)
Con los criterios más estrictos de la OMS, la cifra de eventos prevenibles sube a 1,119,060 casos.
Tratamiento sin control suficiente
Incluso entre quienes ya tienen diagnóstico, el control de la enfermedad sigue siendo insuficiente. Más de la mitad de las personas diagnosticadas no ha modificado su estilo de vida1, y entre quienes no toman sus medicamentos de manera regular, 53.5% considera —de forma errónea— que no los necesita.
La proyección de eventos evitables parte de dos escalas de riesgo distintas. El modelo Globorisk calcula que podrían impedirse 943,364 casos cardiovasculares en 10 años, mientras que la estimación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) eleva la cifra a 1,119,0601. Ambas mediciones parten de un mismo supuesto: una reducción general de las cifras elevadas de presión arterial en la población.

Qué recomiendan los especialistas
Frente a este panorama, los expertos insisten en medidas preventivas accesibles que pueden reducir el riesgo de desarrollar hipertensión arterial o de agravarla1. La recomendación se dirige tanto a personas ya diagnosticadas como a quienes desconocen su condición.
- Reducir el consumo de sal, sodio y alcohol
- Mantenerse en activo físicamente
- Evitar el consumo de tabaco y vapeo
- Buscar mantener un peso equilibrado
Contexto: una enfermedad que crece en el país
El hallazgo del INSP se suma a otras cifras que han documentado la magnitud del problema en México. La Secretaría de Salud ha señalado que en el país 40 millones de personas padecen hipertensión arterial, enfermedad que, de no atenderse a tiempo, puede ocasionar infarto al miocardio, eventos cerebrovasculares y padecimientos renales crónicos2, males que se ubican entre las primeras causas de muerte en el país.
El costo económico también es considerable: especialistas del Grupo de Expertos en Hipertensión Arterial en México (GREHTA) han estimado que una persona bien controlada puede costar entre 8 mil y 18 mil pesos al año en tratamiento, mientras que un paciente con complicaciones —como un infarto que requiera terapia intensiva— puede representar un gasto de entre 250 mil y 400 mil pesos3.
La única forma de frenar ese vecino silencioso es detectarlo, diagnosticarlo y controlarlo
Responsable del Servicio de Hemodinamia del Hospital Juárez de México, citado por la Secretaría de Salud














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