Cinco años después de la pandemia de COVID-19, especialistas e instituciones de salud en México coinciden en un diagnóstico: el país necesita robustecer su sistema de salud pública antes de que llegue la próxima emergencia sanitaria. La economista Eva Arceo Gómez, investigadora que ha estudiado el impacto desigual de la pandemia entre distintos niveles de ingreso, advirtió que "ya hay evidencia" científica suficiente para responder mejor la próxima vez, mientras que el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y la Secretaría de Salud han impulsado en los últimos meses una hoja de ruta técnica y un nuevo acuerdo de cooperación internacional con este fin.
La desigualdad que agravó la pandemia
La investigación de Arceo Gómez documentó que México enfrentó la pandemia de COVID-19 sin un seguro de desempleo y sin apoyos económicos adicionales para los trabajadores1, una carencia que amplió las diferencias en cómo distintos grupos sociales vivieron la crisis sanitaria.
Según su análisis, las personas con ingresos más bajos presentan más comorbilidades asociadas a la obesidad, como diabetes, enfermedades renales e hipertensión, además de tabaquismo1. En contraste, quienes tienen mayores ingresos —alrededor de 45 mil pesos mensuales— llevan un mejor control de esas condiciones y tienen más facilidad para atenderse en el sector privado, "no por bueno, sino por cómodo".
Tenemos la ciencia de nuestro lado. Ya hay evidencia para enfrentar de mejor manera las próximas pandemias.
Eva Arceo Gómez, investigadora

Comunicación y confianza, piezas clave
Arceo Gómez identificó que la información epidemiológica fluyó más lentamente entre las personas de menores ingresos, un grupo entre el que también predominó la desinformación, posiblemente por falta de acceso a internet o a medios confiables1. Por ello, sostuvo que ante una próxima pandemia es indispensable mejorar la estrategia de comunicación oficial y recuperar la confianza de la población en los servicios de salud pública.
La investigadora también pidió no estigmatizar a las personas con comorbilidades, ya que —aclaró— no se contagian con mayor frecuencia que el resto de la población; lo que sí puede ocurrir es que desarrollen cuadros más graves de la enfermedad si se infectan1.
El INSP presenta una hoja de ruta técnica
El diagnóstico de Arceo Gómez coincide con el trabajo más reciente del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), que en octubre de 2025 presentó un número especial de la revista Salud Pública de México dedicado por completo a la preparación y respuesta ante pandemias, con propuestas técnicas, jurídicas y financieras elaboradas de forma intersectorial2.
En la presentación, el subsecretario de Políticas de Salud y Bienestar Poblacional, Ramiro López Elizalde, afirmó que la pandemia de COVID-19 dejó lecciones que deben traducirse en acciones concretas2.
La vacunación fue decisiva para reducir la mortalidad, pero la principal lección aprendida es que la primera línea de defensa ante una emergencia pandémica es tener una población saludable.
Ramiro López Elizalde, subsecretario de Políticas de Salud y Bienestar Poblacional
Financiamiento y cooperación internacional
Más allá del diagnóstico, el país ha dado pasos concretos en materia de financiamiento. En noviembre de 2025, la Secretaría de Salud informó que México fue seleccionado en la tercera ronda del Fondo para Pandemias, un mecanismo internacional alojado por el Banco Mundial dedicado a fortalecer capacidades críticas de prevención, preparación y respuesta3. El recurso, de 25 millones de dólares, permitirá modernizar la infraestructura de monitoreo, robustecer la red de laboratorios y capacitar personal bajo el enfoque de Una Sola Salud.
En julio de 2026, la Secretaría de Salud y la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) firmaron la Estrategia de Cooperación de País con México 2026-2031, orientada a fortalecer el Servicio Universal de Salud y ampliar el acceso a servicios de calidad, con énfasis en prevención, atención primaria y respuesta a los principales desafíos sanitarios4. El secretario de Salud, David Kershenobich, sostuvo que el país atraviesa un momento definitorio para consolidar un sistema de salud público, universal y gratuito5.
Lo que hay que saber
- Financiamiento internacional
México recibió 25 millones de dólares del Fondo para Pandemias del Banco Mundial para reforzar vigilancia y laboratorios[^3].
- Publicación técnica
El INSP presentó en octubre de 2025 un número especial de *Salud Pública de México* con propuestas para la próxima pandemia[^2].
- Acuerdo con la OPS/OMS
En julio de 2026 se firmó la Estrategia de Cooperación de País 2026-2031 para fortalecer la atención primaria y la salud pública[^4].

Qué significa para pacientes y comunidades
Para la población, el mensaje central de los especialistas es doble: por un lado, el control de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y obesidad, además de dejar el tabaquismo, reduce el riesgo de desarrollar cuadros graves ante una futura enfermedad infecciosa1; por otro, fortalecer la infraestructura pública —laboratorios, vigilancia epidemiológica y atención primaria— depende de decisiones de política pública y financiamiento que están en marcha, pero cuya ejecución tomará años.
Especialistas consultados en medios especializados en salud han advertido que, cinco años después de la COVID-19, México sigue siendo vulnerable ante una nueva crisis sanitaria, y que la clave estará en traducir estas propuestas técnicas en capacidades reales y sostenidas, no solo en documentos6.














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