El informe Health at a Glance 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), publicado el 13 de noviembre, coloca a México en el último lugar de esperanza de vida entre sus países miembros y asociados, con un gasto en salud que equivale a apenas una fracción del promedio del bloque. El documento detalla que México solo supera el promedio de la OCDE en 4 de 10 indicadores de salud y factores de riesgo evaluados, un diagnóstico que expone brechas de financiamiento, personal médico e infraestructura hospitalaria que afectan directamente el acceso y la calidad de la atención para la población mexicana.1
Esperanza de vida y mortalidad prevenible
De acuerdo con el reporte, los mexicanos viven en promedio 75.5 años, cifra que lo ubica en el último lugar entre los países de la OCDE y cinco años por debajo de la media del bloque, de 81.1 años2. Suiza encabeza el listado con 84.3 años de esperanza de vida promedio, mientras que países como Japón, España e Israel superan los 80 años.
El informe también documenta un estancamiento preocupante: aunque hubo cierta recuperación tras la pandemia de COVID-19, México sigue por debajo del nivel previo a la crisis sanitaria, y la brecha de esperanza de vida entre hombres y mujeres se amplió de 5.6 a 6.5 años entre 2013 y 20232. Los hombres concentran más muertes prematuras por causas externas como suicidio, accidentes y violencia, mientras que en las mujeres destacan los casos relacionados con cáncer3.

El gasto en salud, una cuarta parte del promedio OCDE
El gasto per cápita en salud en México es de 1,588 dólares ajustados por paridad de poder adquisitivo, frente a los 5,967 dólares que en promedio destinan los países de la OCDE, es decir, casi una cuarta parte4. Esto representa el 5.9% del Producto Interno Bruto (PIB), frente al 9.3% que en promedio invierten los países del organismo5.
Un análisis complementario detalla que el gasto público en salud de México fue de apenas 2.8% del PIB, el más bajo entre los 38 países miembros y menos de la mitad del promedio regional, situado en 6.6%6. A esta baja inversión pública se suma que las familias mexicanas cargan con el segundo gasto de bolsillo más alto de la OCDE, solo superado por India: el 39% del gasto en salud del país proviene directamente de los bolsillos de los hogares, muy por encima del promedio de la organización, de 19%7.
En el ramo de gastos médicos, el número de siniestros atendidos se ha incrementado 21 por ciento desde 2022, lo que hace evidente que también hay una mayor demanda de atención médica privada en el país
Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), citada por La Jornada
Menos médicos, enfermeras y camas por habitante
El déficit de personal sanitario es uno de los hallazgos más contundentes del informe. México cuenta con 2.7 médicos en ejercicio por cada mil habitantes, frente a 3.9 en el promedio de la OCDE, y con tres enfermeras por cada mil habitantes, menos de un tercio de los 9.2 que registra el bloque en promedio4.
En infraestructura hospitalaria, el país dispone de una cama por cada mil habitantes, muy por debajo del promedio de la OCDE, de 4.2 camas4. Esta brecha de recursos humanos y físicos genera tensiones operativas en los hospitales, aumenta la rotación laboral, alarga los tiempos de espera y limita la expansión de servicios esenciales, según el análisis del sector.
Lo que hay que saber
- Cobertura de salud
Solo el 78% de la población mexicana tenía cobertura de un conjunto básico de servicios en 2024, una de las tasas más bajas del bloque.
- Satisfacción con la atención
El 56% de la población mexicana se dijo satisfecha con la disponibilidad de atención médica de calidad, por debajo del 64% promedio de la OCDE.
- Vacunación infantil
La cobertura de vacunación contra difteria, tétanos y tos ferina (DTP) alcanza 78% de los menores elegibles, por debajo del promedio de la OCDE.
- Seguro médico privado
Solo 10% de la población mexicana cuenta con un seguro de gastos médicos mayores.

Mortalidad tratable y detección tardía
El informe destaca que México encabeza los indicadores de "mortalidad tratable", concepto que la Organización Mundial de la Salud define como causas de muerte evitables mediante intervenciones oportunas de prevención y tratamiento4. Un análisis del reporte precisa que la tasa de mortalidad por causas prevenibles en México es de 243 por cada 100 mil personas, frente a un promedio de 145 en la OCDE, y que las muertes por causas tratables llegan a 175, más del doble del promedio de 773.
En enfermedades cardiovasculares, las muertes por infartos y enfermedades isquémicas aumentaron más de 30% desde 2013 en México, en contraste con la tendencia general a la baja observada en el resto de la OCDE2. La mortalidad hospitalaria a los 30 días tras un infarto fue de 22.6% y de 17% después de un accidente cerebrovascular, cifras que reflejan también limitaciones en la capacidad de detección y atención oportuna, como la baja proporción de mujeres que se realizan mastografías periódicas —solo 2 de cada 10 en edad de riesgo, según el análisis del sector5.
Qué implica para pacientes y el sistema de salud
Para pacientes y cuidadores en México, estas cifras se traducen en menor disponibilidad de personal médico y camas, tiempos de espera más largos y una mayor dependencia del gasto de bolsillo para cubrir atención que no siempre está disponible en el sistema público. El propio análisis de la OCDE señala que México presenta rezagos en la mayoría de las dimensiones evaluadas: cobertura, financiamiento, recursos humanos, infraestructura y desenlaces clínicos1.
Especialistas consultados en la cobertura del informe coinciden en que revertir esta situación exigiría fortalecer la atención primaria para mejorar la detección temprana, aumentar el gasto en salud —particularmente en personal y tecnología diagnóstica—, ampliar la cobertura efectiva y renovar la red hospitalaria1. El documento también advierte sobre un problema de narrativa institucional: mientras el sistema de salud presenta rezagos estructurales profundos, algunos reportes oficiales —como uno reciente del IMSS que presume una tasa de sobrevida del 90% en niños con cáncer— no siempre reflejan la magnitud de esos rezagos, según un análisis del informe3.
- Fortalecer la atención primaria para mejorar la detección temprana y reducir la mortalidad prevenible.
- Aumentar el gasto en salud, especialmente en recursos humanos y tecnología diagnóstica.
- Expandir la cobertura efectiva, con énfasis en servicios homogéneos y de calidad.
- Rediseñar la red hospitalaria, aumentando camas y capacidad resolutiva.
- Mejorar los desenlaces clínicos mediante protocolos basados en evidencia.














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