A lo largo de 2026, el Gobierno de México ha puesto en marcha una de las transformaciones más ambiciosas de su sistema sanitario en décadas: la unificación de IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar bajo un registro y una credencial únicos, con el objetivo declarado de que cualquier persona pueda atenderse en cualquier institución pública sin importar su afiliación laboral. El proyecto, sin embargo, avanza entre anuncios presidenciales, decretos oficiales y también reportes de auditoría que documentan carencias de personal médico y rezagos operativos en el organismo que debe sostener la reforma.
Qué cambió y desde cuándo
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció en su conferencia matutina del 6 de octubre de 2025 que, a partir de enero de 2026, el país iniciaría la inscripción y registro de todos los mexicanos en el Sistema Nacional de Salud.3 La promesa central es que, una vez consolidado, cualquier ciudadano pueda recibir atención en el IMSS, el ISSSTE o IMSS-Bienestar sin depender de la institución a la que esté afiliado.1
Meses después, en mayo de 2026, Sheinbaum firmó el decreto que formalmente crea el Sistema de Salud Universal, acompañado del lanzamiento de una Credencial Universal de Salud que sustituirá los carnets actuales de cada institución.6 Esa credencial busca integrar el historial médico de cada persona y permitir que la información se comparta entre las tres instituciones públicas.1
El proyecto también contempla al sector privado como complemento, no como sustituto: quienes cuentan con seguros de gastos médicos mayores pueden conservarlos, ya que el sistema universal funciona como una capa pública adicional y no reemplaza esos esquemas.6
Lo que hay que saber
- Arranque del registro
La inscripción al Sistema Nacional de Salud inició en enero de 2026, según el anuncio presidencial de octubre de 2025.
- Decreto del sistema universal
Claudia Sheinbaum firmó en mayo de 2026 el decreto que crea el Sistema de Salud Universal y la credencial unificada.
- Inversión anunciada
El proyecto está respaldado por una inversión pública superior a 90 mil millones de pesos para infraestructura hospitalaria y digitalización.
- Población objetivo
La reforma busca atender la fragmentación que afecta a 44.5 millones de personas sin cobertura equitativa, según un análisis del sector.

El antecedente: del Seguro Popular al IMSS-Bienestar
El modelo actual es resultado de un proceso que inició con el fracaso del Seguro Popular y continuó con la creación y posterior desaparición del INSABI (Instituto de Salud para el Bienestar), hasta llegar a los Servicios de Salud del IMSS para el Bienestar.8 Un análisis académico documenta que el Seguro Popular mostró fallas críticas: ausencia de planeación estratégica de mediano y largo plazo, discrecionalidad en la asignación de recursos y falta de mecanismos para evitar duplicidad en la cobertura.2
El Programa Institucional IMSS-Bienestar 2025-2030, publicado en el Diario Oficial, plantea que en veinte años esta entidad se consolide como el principal proveedor de servicios de salud públicos del país, liderando un sistema sanitario unificado e integrado con el IMSS y el ISSSTE.2 Para ello, los estados que firman convenios con la federación transfieren de manera definitiva sus unidades médicas, personal y presupuesto al organismo.4
Hasta ahora, más de 20 entidades, en su mayoría alineadas políticamente al gobierno federal, han firmado ese pacto y entregado la operación diaria de su infraestructura de salud a IMSS-Bienestar.5
Las fallas que documenta la auditoría
No todo el balance es de avances. Una auditoría citada por el periódico Reforma señaló a la "falta de personal médico" como la principal causa de tropiezos operativos del programa, y detalló que la Auditoría Superior de la Federación emitió 12 oficios de gestión sobre contratación de médicos para las Unidades Médicas Móviles, además de 38 oficios turnados a la Coordinación de Recursos Humanos de IMSS-Bienestar.7
El propio documento de auditoría es contundente sobre la brecha entre la intención y la ejecución del programa.7
Ante esas observaciones, IMSS-Bienestar informó que el programa será reclasificado en 2026 para ajustar su diseño y medición, con nuevos indicadores e instrumentos de planeación.7
En términos simples: la intención es correcta, pero la operación no está demostrando eficacia.
Auditoría Superior de la Federación, citada por Reforma

Retos técnicos para unificar expedientes y financiamiento
Especialistas consultados advierten que el éxito del registro universal dependerá de la capacidad institucional para garantizar la protección de datos clínicos, la sostenibilidad financiera y la coordinación efectiva entre las instituciones.3 La integración de las plataformas de IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar implicará adoptar estándares internacionales de interoperabilidad y fortalecer la ciberseguridad hospitalaria, ya que sin ello el intercambio de datos podría generar errores clínicos o vulneraciones a la privacidad.
También se identifican brechas significativas entre estados del norte y del sur en materia de cobertura, recursos humanos y conectividad, que exigirían una política federal de acompañamiento para no profundizar las desigualdades territoriales existentes.3
Un estudio publicado en la Revista de Derecho Social de la UNAM concluye que, si bien la consolidación de IMSS-Bienestar representa un paso hacia la universalización, su implementación enfrenta retos estructurales de fragmentación, gobernanza intergubernamental y sostenibilidad financiera, y su efectividad seguirá dependiendo de decisiones políticas y de disponibilidad presupuestaria.8
- Protección de datos personales: se requiere un marco normativo sólido para el consentimiento informado y la confidencialidad clínica.
- Interoperabilidad de sistemas: integrar las plataformas del IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar bajo estándares internacionales.
- Financiamiento sostenido: la consolidación requerirá presupuestos multianuales para infraestructura tecnológica.
- Equidad territorial: persisten brechas entre estados del norte y del sur en cobertura y recursos humanos.
Qué significa esto para pacientes y personal de salud
Para quienes dependen de los servicios públicos de salud en México, la promesa inmediata es la posibilidad de recibir atención en cualquier institución pública sin importar la afiliación laboral, algo especialmente relevante para personas que trabajan en el sector informal o que cambian de empleo con frecuencia.3 La credencial única, en teoría, evitaría trámites paralelos y facilitaría el acceso a consultas, medicamentos y tratamientos.1
Sin embargo, mientras el registro y la credencial avanzan a nivel administrativo, los reportes de auditoría sobre falta de personal médico en unidades móviles y los análisis académicos sobre fragmentación institucional sugieren que la transición enfrentará obstáculos prácticos en el corto y mediano plazo, particularmente en zonas rurales e indígenas donde IMSS-Bienestar atiende directamente a la población sin seguridad social.
Pacientes, cuidadores y personal de salud en proceso de transferencia a IMSS-Bienestar pueden consultar directamente a las autoridades estatales y federales de salud sobre el estatus de su afiliación y los plazos de implementación de la credencial única en su entidad.















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