México cerró 2025 como el año con más casos acumulados de fiebre chikungunya desde que el virus llegó al país en 2014, y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que varias zonas de las Américas están viendo reaparecer transmisión que no se registraba desde hace años. El fenómeno reabre una pregunta que va más allá de la vigilancia epidemiológica: qué hacer con las nuevas vacunas disponibles contra una enfermedad que, aunque rara vez mortal, puede dejar dolor articular durante meses.
Un repunte con cifras concretas
De acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, desde 2014 hasta el 6 de diciembre de 2025 se confirmaron 13 mil 754 casos de fiebre chikungunya en México, de los cuales el 99.6% fueron autóctonos, es decir, adquiridos dentro del país1. La mayor carga histórica se concentró en el brote de 2015, cuando el Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (Conave) registró 12 mil 588 casos autóctonos2.
El repunte reciente resulta significativo porque el virus había estado prácticamente ausente en años recientes. En noviembre de 2025, tras siete años sin registros en el país, se confirmaron dos nuevos casos —uno en Yucatán y otro en Quintana Roo— correspondientes a la semana epidemiológica 473. Con ello, la región de la Península de Yucatán acumuló cuatro contagios en el año.
Lo que muestran los datos oficiales
- Casos acumulados
13 mil 754 casos confirmados en México entre 2014 y el 6 de diciembre de 2025, según la Secretaría de Salud[^1].
- Casos en 2025
Se confirmaron 17 casos: siete de transmisión local en Quintana Roo, Yucatán y Chiapas, y 10 importados con antecedente de viaje a Cuba[^4].
- Muertes
México no ha reportado defunciones por chikungunya entre 2014 y 2025, aunque la OPS ha documentado 141 muertes asociadas en la región de las Américas[^5].

La alerta regional de la OPS
El fenómeno no es exclusivo de México. La OPS emitió una alerta epidemiológica por el aumento de casos de chikungunya en las Américas desde finales de 2025 e inicios de 2026, y recomendó a los países reforzar la vigilancia, el diagnóstico oportuno, el manejo clínico y el control del mosquito transmisor5. La organización reportó además la reanudación de transmisión autóctona en zonas que no registraban circulación del virus desde hace años, un comportamiento vinculado a la presencia del mosquito Aedes aegypti y favorecido por condiciones ambientales extremas.
Entre los ejemplos que cita la OPS destacan Guyana, Guyana Francesa y Surinam, donde las detecciones de 2025 y 2026 muestran una reanudación de la transmisión tras una década sin casos notificados5. Según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), en 2026 se han detectado más de 32 mil casos de chikungunya y nueve muertes asociadas en 18 países fuera de la Unión Europea, con Brasil como el país más afectado en la región de las Américas6.
¡Chikungunya, espántalo y que huya!
Campaña de prevención de la Secretaría de Salud
Por qué México no debería esperar
El virus se transmite por la picadura de mosquitos infectados del género Aedes, el mismo que propaga el dengue y el zika, lo que complica el diagnóstico diferencial en temporadas de alta transmisión conjunta7. Los especialistas señalan que el clima cálido y húmedo del sureste mexicano podría impulsar una mayor circulación del virus si no se refuerzan las medidas de control del vector3.
La OPS pide a los países incluir la chikungunya en el diagnóstico diferencial de fiebre y exantema, junto con sarampión y otras arbovirosis, y actualizar las capacidades del personal médico para asegurar un diagnóstico, clasificación y tratamiento oportunos5. Los grupos con mayor riesgo de complicaciones son los recién nacidos, las personas mayores de 65 años y quienes viven con diabetes, hipertensión u otros padecimientos cardíacos, de acuerdo con el Conave2.
El debate sobre las vacunas
A la discusión epidemiológica se suma un capítulo regulatorio relevante: la vacuna Ixchiq enfrentó un revés en Estados Unidos cuando la FDA suspendió su licencia biológica en agosto de 2025; en enero de 2026 el fabricante descontinuó su producción y solicitó la revocación voluntaria de dicha licencia8. En paralelo, otra vacuna, Vimkunya, presenta datos favorables de inmunogenicidad y tolerabilidad, aunque la evidencia sobre su efectividad en condiciones reales y la duración de su protección sigue siendo limitada.
Ese contexto obliga a un análisis cauteloso: la innovación biomédica debe recibirse con esperanza, pero no con ingenuidad, evitando tanto el inmovilismo ante la incertidumbre como el entusiasmo acrítico que convierte la disponibilidad de una vacuna en una campaña masiva sin haber resuelto antes a quiénes vacunar, dónde, cuándo, con qué producto, bajo qué criterios regulatorios y con qué sistema de farmacovigilancia8.
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico contra la chikungunya; el manejo se centra en aliviar los síntomas, principalmente la fiebre y el dolor articular, que puede prolongarse durante meses incluso cuando la mayoría de los pacientes mejora en la primera semana4.

Qué puede hacer la población
Mientras se define el papel de las vacunas en la estrategia nacional, las autoridades sanitarias insisten en que la prevención sigue dependiendo del control del mosquito transmisor: eliminar criaderos de agua estancada, usar repelente y mosquiteros, y acudir a atención médica ante fiebre y dolor articular intenso, especialmente tras viajar a zonas con transmisión activa como Cuba, señalado como origen de los casos importados detectados en 20254.
- Eliminar criaderos de mosquitos (agua estancada en macetas, llantas, cubetas y recipientes).
- Usar repelente y ropa que cubra piel expuesta, sobre todo en horas de mayor actividad del mosquito.
- Acudir a servicios de salud ante fiebre repentina y dolor articular intenso, en particular tras viajar a zonas con transmisión activa.
- Informar antecedentes de viaje al personal médico para facilitar el diagnóstico diferencial con dengue y zika.













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