En México, más de 31 millones de personas dedican parte de su vida a cuidar a un familiar con discapacidad, enfermedad crónica o dependencia, y ese trabajo cotidiano —muchas veces invisible y sin paga— está pasando factura a la salud mental de quienes lo realizan, según especialistas consultados por Infobae México.1 El fenómeno, conocido como Síndrome de Sobrecarga del Cuidador, ocurre justo cuando el gasto público destinado a salud mental para 2026 se reduce en lugar de crecer, de acuerdo con un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).3
Qué es el síndrome del cuidador "quemado"
Leticia Ascencio Huertas, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que el desgaste emocional y físico que enfrentan quienes cuidan a otros puede llegar a un punto en el que superan en malestar a las personas que atienden.1 Entre los síntomas más comunes están la tristeza, la ansiedad, el insomnio, los dolores musculares y el agravamiento de enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes.
Ascencio, quien también es psicóloga del Servicio de Cuidados Paliativos del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), detalló en el panel Cuidar a Quienes Cuidan que el cansancio físico persiste incluso cuando la persona duerme suficientes horas, y que ese agotamiento se traduce en errores concretos durante el cuidado, como dosificar mal un medicamento por falta de concentración.2
Identificamos mucho cansancio físico en los cuidadores. Por más que tienen horas de sueño siguen estando cansados.
Leticia Ascencio Huertas, psicóloga del INCan

Una labor que recae sobre millones y no se reconoce
La magnitud del problema es amplia: la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados 2022 identificó que en el país hay 58.3 millones de personas susceptibles de requerir apoyo para llevar una vida digna, ya sea por edad, discapacidad o enfermedad.1 Detrás de cada una de esas personas suele haber un familiar —con frecuencia una mujer— que asume el aseo, la alimentación, la compañía y el consuelo, muchas veces sin ningún tipo de remuneración ni respaldo institucional.
Organizaciones como la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) han señalado que investigaciones del Instituto Nacional de Psiquiatría revelan que hasta el 50% de los cuidadores primarios informales desarrollan trastornos de salud mental como depresión, ansiedad o síndrome de desgaste.4 La CDHCM urgió durante un foro reciente a consolidar un Sistema Público de Cuidados que reconozca esta labor como un derecho humano.
Lo que hay que saber
- Población afectada
58.3 millones de personas en México podrían requerir apoyo de cuidado por edad, discapacidad o enfermedad, según la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados 2022.
- Riesgo para quien cuida
Hasta la mitad de los cuidadores primarios informales podría desarrollar depresión, ansiedad o síndrome de desgaste, de acuerdo con investigaciones del Instituto Nacional de Psiquiatría.
- Señales de alerta
Cansancio persistente, irritabilidad, insomnio y errores en el cuidado (como dosificar mal un medicamento) son focos rojos que deben atenderse a tiempo.
Presupuesto 2026: menos recursos para salud mental
Este panorama coincide con un recorte presupuestal en el área. El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2026 reduce 90.9 millones de pesos (-2.5%) los recursos para la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama) y otros programas relacionados, frente a lo asignado en 2025, según el CIEP.3 Con este monto, el gasto en salud mental equivaldría apenas al 1.5% del gasto total del sector salud, muy por debajo del 5% recomendado internacionalmente.5
El propio análisis del CIEP advierte que, aunque el sector salud en general recibiría un aumento nominal para 2026, ese incremento no compensa la fuerte reducción del año anterior ni alcanza el nivel de gasto que efectivamente se ejerció en 2024.3 Esto ocurre en un contexto en el que la salud mental se ha convertido en un componente esencial del bienestar y la productividad social, señala el propio centro de investigación.

Qué pueden hacer las familias mientras tanto
Ante la falta de una red institucional robusta, especialistas insisten en que la responsabilidad de acompañar a quien cuida no debe recaer solo en esa persona. Es fundamental que familiares y amigos se involucren activamente, no solo visitando a quien recibe los cuidados, sino ofreciendo relevo para que el cuidador principal pueda tener momentos de descanso real.1
Reconocer las señales de alerta —sentirse solo, sin opciones de descanso, o notar que el propio cuerpo empieza a resentirse— es el primer paso para buscar ayuda antes de que la situación se agrave, de acuerdo con especialistas citados por Infobae México.1 Buscar apoyo psicológico profesional, aunque sea de forma puntual, y acercarse a instituciones como el IMSS o el ISSSTE para orientación son pasos razonables cuando el desgaste ya afecta la vida diaria.
- Buscar relevo temporal con otros familiares o amigos para tener momentos de descanso
- Poner atención a síntomas físicos persistentes: cansancio, dolores musculares, insomnio
- No minimizar cambios de ánimo o irritabilidad como algo normal del cuidado
- Acercarse a instituciones de salud pública para orientación psicológica cuando el desgaste es constante














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