En México existen 31.7 millones de personas cuidadoras mayores de 15 años, tres de cada cuatro mujeres, que atienden a un familiar con enfermedad, discapacidad o dependencia, según datos difundidos por Casa Ronald McDonald México con motivo del Día Internacional del Autocuidado, el pasado 24 de julio. Especialistas en salud mental, cuidados paliativos y derechos humanos coinciden en que esta labor, sostenida casi siempre desde la invisibilidad y sin remuneración, está generando un problema de salud pública que el sistema de salud mexicano todavía no atiende con la fuerza necesaria.
Una labor invisible que desgasta
El fenómeno no es menor: casi 32 millones de personas cuidan hoy a un familiar enfermo, con discapacidad o dependencia en el país, y especialistas alertan que el desgaste físico, emocional y económico de quienes cuidan ya representa un problema de salud pública que permanece invisible1.
Gabriela Gatica Laborde, directora ejecutiva de Casa Ronald McDonald México, explicó que la organización acompaña cada año a alrededor de 17 mil familias, muchas provenientes de comunidades alejadas que llegan a hospitales de alta especialidad para tratar enfermedades complejas en niñas y niños1.

Lo que dice la evidencia clínica
El llamado Síndrome de Sobrecarga del Cuidador, o cuidador "quemado", tiene manifestaciones físicas y cognitivas concretas. Leticia Ascencio, psicóloga del Servicio de Cuidados Paliativos del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), advirtió que familiares que asumen esta labor enfrentan riesgos para su propia salud física y mental en un contexto de aumento de personas que requieren atención permanente y de insuficiencia de políticas públicas de apoyo2.
Ascencio detalló que el cansancio se vuelve crónico y afecta directamente la calidad del cuidado que se ofrece: "Identificamos mucho cansancio físico en los cuidadores. Por más que tienen horas de sueño siguen estando cansados"2.
Investigaciones del Instituto Nacional de Psiquiatría, citadas por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM), revelan que hasta el 50% de los cuidadores primarios informales desarrollan trastornos de salud mental como depresión, ansiedad o síndrome de desgaste3.
Identificamos mucho cansancio físico en los cuidadores. Por más que tienen horas de sueño siguen estando cansados... la atención, la concentración, la memoria están alterados.
Leticia Ascencio, psicóloga del Servicio de Cuidados Paliativos del INCan
Cuando el cansancio se traduce en errores de cuidado
La sobrecarga no solo afecta a quien cuida: también puede repercutir en la persona cuidada. Según Ascencio, la falta de atención y memoria alterada por el agotamiento puede llevar a errores concretos en la administración de medicamentos, como dosificar de forma distinta en la mañana y en la noche por distracción2.
Juana Ramírez, presidenta ejecutiva de Grupo SOHIN, subrayó además que el trabajo de cuidados representa una de las mayores aportaciones silenciosas a la economía nacional, un esfuerzo que rara vez se contabiliza ni se remunera1.
Lo que hay que saber
- Magnitud del fenómeno
31.7 millones de personas mayores de 15 años cuidan a un familiar en México, y tres de cada cuatro son mujeres[^1].
- Riesgo de salud mental
Hasta 50% de los cuidadores primarios informales podría desarrollar depresión, ansiedad o síndrome de desgaste, según el Instituto Nacional de Psiquiatría[^3].
- Presupuesto federal 2026
El proyecto de presupuesto para 2026 reduce 2.5% los recursos para la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama) respecto a 2025[^4].
- Ayuda inmediata
La Línea de la Vida ofrece atención gratuita las 24 horas en México al 800 911 2000 para crisis de salud mental[^5].
El respaldo institucional que falta
La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México urgió a consolidar un Sistema Público de Cuidados que reconozca esta labor como un derecho humano y una responsabilidad compartida, no como una carga exclusivamente familiar3.
La CDHCM señaló que modelos internacionales en Europa y Asia demuestran que la remuneración, los programas de respiro y el apoyo multidisciplinario previenen el colapso familiar y evitan hospitalizaciones innecesarias3. En paralelo, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (SNDIF) organizó en septiembre el Foro "Cuidándome para cuidar", que reunió a especialistas en salud mental, rehabilitación, educación y cuidado infantil para abordar el cansancio y la sobrecarga de madres, padres, docentes y personas cuidadoras6.
El contexto presupuestal no ayuda
Este llamado a fortalecer el apoyo a cuidadores ocurre en un momento en que el gasto público en salud mental en México va en sentido contrario a la recomendación internacional. El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) documentó que el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2026 reduce 90.9 millones de pesos, equivalentes a 2.5%, los recursos destinados a la Conasama y otros programas de atención respecto a 20254.
De aprobarse ese monto, el gasto en salud mental equivaldría a apenas 1.5% del presupuesto conjunto de la Secretaría de Salud e IMSS-Bienestar, muy por debajo del 5% que recomiendan organismos internacionales4. Este subfinanciamiento estructural limita, entre otras cosas, la disponibilidad de programas de respiro y apoyo psicológico que podrían aliviar la carga de las familias cuidadoras.

Iniciativas locales, un primer paso
Mientras la política nacional de salud mental enfrenta recortes, algunos estados han empezado a ofrecer formación específica para cuidadores. En Hidalgo, el Instituto para la Atención de las y los Adultos Mayores del Estado (IAAMEH) convocó a un curso de "Formación integral para las personas cuidadoras", orientado a fortalecer el autocuidado psicoemocional de quienes acompañan a personas mayores o en situación de dependencia, con inicio programado el 30 de septiembre en Pachuca7.
Este tipo de programas locales, aunque valiosos, contrastan con la falta de un sistema nacional de cuidados con financiamiento suficiente, según han señalado especialistas y organizaciones de derechos humanos.
- Reconocer el agotamiento como una señal de alerta, no como una debilidad personal.
- Buscar apoyo profesional en salud mental cuando el cansancio se vuelve persistente.
- Informarse sobre programas locales de respiro o formación para cuidadores, como los que ya ofrecen algunos institutos estatales.
- Acudir a la Línea de la Vida (800 911 2000) en caso de crisis emocional propia o de la persona cuidada.















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