Desde la década de 1970, las autoridades federales desviaron las aguas pluviales y residuales de la Ciudad de México hacia la cuenca de la presa Endhó, en el estado de Hidalgo, convirtiéndola en el destino final de los desechos de más de 20 millones de personas1. Una investigación de The New York Times, firmada por el periodista Emiliano Rodríguez Mega, documenta cómo más de veinte comunidades rurales que rodean ese embalse —conocido entre los habitantes como "la cloaca más grande del mundo"— reportan un incremento sostenido de casos de cáncer que vinculan a la contaminación del agua, aunque el reportaje no presenta un estudio epidemiológico oficial que establezca causalidad directa2. El relator especial de las Naciones Unidas sobre sustancias tóxicas y derechos humanos clasificó a la cuenca del Endhó como una de las "zonas de sacrificio" más antiguas del país, es decir, un territorio donde la salud de la población y los ecosistemas han sido comprometidos para beneficiar a la capital y sus industrias3.
Qué encontró la investigación
Según el reportaje, los vertidos de un corredor industrial —que incluye más de 100 fábricas y una refinería de petróleo que abastece a la capital y a otros estados— agravan la crisis, ya que la gran mayoría de esas plantas descargan sus desechos sin tratar al río Tula, que desemboca en la presa Endhó1.
En General Pedro María Anaya, la activista Yury Uribe, de 45 años, elaboró un recuento casa por casa en su comunidad: al finalizar su recorrido había documentado al menos 42 muertes por cáncer, 15 personas sobrevivientes y seis casos activos, concentrados en unas pocas cuadras4. Uribe relató los casos de vecinas fallecidas por cáncer de estómago, de garganta, de colon y de pulmón5.
El reportaje también recoge el testimonio de Leticia Sánchez González, de 48 años, residente de Santa Ana Ahuehuepan, a quien un oncólogo le prescribió seis ciclos de quimioterapia y una mastectomía tras confirmarse cáncer de mama en junio, luego de que médicos inicialmente le dijeran que probablemente se trataba de una infección6.

Contaminación documentada en el agua
Tras la llegada de los desechos de la capital, las comunidades excavaron siete pozos para obtener agua potable, ya que el embalse se había contaminado6. Sin embargo, durante casi 20 años, estudios gubernamentales han confirmado repetidamente que esos pozos —la principal fuente de agua potable de la zona— también están contaminados.
De acuerdo con informes de la autoridad federal de agua de México consultados por el diario, se han encontrado arsénico, mercurio y plomo en los pozos, en niveles que superan los límites máximos establecidos por las normas mexicanas de seguridad6. Un estudio técnico de 2024 detectó, además, una huella química y molecular idéntica entre el embalse y el suministro local de agua, lo que llevó a concluir que el líquido contaminado de la Endhó se ha filtrado hacia los pozos de los poblados5.
Esta es información reportada por The New York Times y retomada por medios mexicanos; no equivale a un estudio epidemiológico publicado y revisado por pares que establezca una relación causal específica entre la exposición a estos contaminantes y los casos de cáncer descritos por los habitantes.
Es un infierno lo que vivimos día a día
Magnolia Sánchez, residente de San Mateo La Curva, Hidalgo
El decreto de 2024 y sus límites
En 2024, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador firmó un decreto que obliga al gobierno a remediar el daño ambiental acumulado en la presa, incluyendo el retiro de maleza acuática y el control de mosquitos4. Las autoridades describieron el plan como "el acto de justicia ambiental más importante de la historia del país", pero organizaciones locales y críticos aseguran que es letra muerta, porque el decreto no asignó presupuesto nuevo para sanear la presa y depende de fondos públicos ya agotados3.
Según el reportaje, hasta el momento se habrían fumigado 27 comunidades y retirado el equivalente a 42 albercas olímpicas de lirio acuático invasor, una planta que en 2024 multiplicó su tamaño inicial más de 27 veces en pocos meses, según estimaciones del gobierno, y que ha convertido a la presa en una fábrica de mosquitos4 1.
El propio texto señala que el plan enfrenta resistencia de agricultores que usan el agua contaminada como fertilizante, y que no contempla acciones específicas de salud pública para los habitantes de la zona4.
Lo que hay que saber
- Origen del problema
Desde los años setenta, autoridades federales desviaron aguas pluviales y residuales de la Ciudad de México hacia la cuenca de la presa Endhó, en Hidalgo.
- Contaminantes detectados
Informes de la autoridad federal de agua reportaron arsénico, mercurio y plomo en pozos de la zona, por encima de los límites de las normas mexicanas.
- Respuesta gubernamental
Un decreto de 2024 ordenó remediación ambiental, pero sin presupuesto adicional, según denuncian organizaciones locales.
- Lo que falta
El plan actual no incluye medidas específicas de salud pública para atender a las comunidades afectadas, de acuerdo con el reportaje.

Qué no se sabe todavía
Los relatos recogidos describen percepciones de comunidades y activistas sobre un aumento de casos de cáncer, respaldados por hallazgos gubernamentales de metales pesados en el agua, pero el reportaje no cita un estudio epidemiológico formal que cuantifique la incidencia de cáncer en la región ni que establezca de manera concluyente qué proporción es atribuible a la exposición ambiental frente a otros factores de riesgo.
Para pacientes y familias de zonas con antecedentes de contaminación del agua, la recomendación general de salud pública es acudir a los servicios de salud correspondientes ante síntomas persistentes —como bultos, sangrado inusual o pérdida de peso inexplicable— y solicitar información sobre la calidad del agua a las autoridades locales, sin sustituir la valoración médica por percepciones comunitarias, por más fundamentadas que estén en la experiencia vivida.














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