Mientras el Instituto Nacional de Cancerología (INCan) y organizaciones civiles alertan sobre el llamado síndrome del cuidador "quemado" —una sobrecarga física y emocional que afecta a quienes atienden a familiares con enfermedades crónicas o discapacidad—, el gasto público en salud mental para 2026 sufrirá un recorte, según un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP). La combinación expone una brecha entre la magnitud del problema y los recursos disponibles para atenderlo en México.
Un recorte que se aleja de la recomendación internacional
De acuerdo con el CIEP, el presupuesto proyectado para salud mental en 2026 tendrá una reducción de 2.5% respecto a 2025, lo que representa apenas 1.5% del gasto total en salud de la Secretaría de Salud más IMSS Bienestar1. La cifra está muy por debajo del 5% que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) para países de ingresos medios como México2.
El propio CIEP detalla que, en términos absolutos, el recorte equivale a 90,900 millones de pesos menos que en 2025, mientras que el único programa de salud que sí crecerá de forma notable es el de investigación y desarrollo tecnológico, con un aumento de 89.8%2. En contraste, el análisis institucional recuerda que la salud mental mantiene una relación estrecha con el desempeño macroeconómico del país1.
Lo que hay que saber
- Recorte presupuestal
El gasto en salud mental para 2026 caerá 2.5% respecto a 2025, según el CIEP.
- Meta de la OMS
La organización recomienda destinar 5% del presupuesto de salud a salud mental; México destinará 1.5%.
- Acceso limitado
Solo 3 de cada 10 personas que requieren atención psicológica o psiquiátrica la reciben, según organizaciones consultadas por medios especializados.
El síndrome del cuidador "quemado"
En paralelo al debate presupuestal, especialistas en cuidados paliativos han puesto el foco en quienes sostienen el cuidado diario de personas con enfermedades crónicas o discapacidad. Leticia Ascencio, psicóloga del Servicio de Cuidados Paliativos del INCan, advirtió que el aumento de personas que requieren atención permanente, junto con la insuficiencia de políticas públicas de apoyo, coloca a los familiares cuidadores ante riesgos para su propia salud física y mental3.
Ascencio detalló que el llamado Síndrome de Sobrecarga del Cuidador se manifiesta en cansancio persistente y errores concretos en la atención cotidiana, como fallas en la dosificación de medicamentos por distracción o falta de concentración3.
Identificamos mucho cansancio físico en los cuidadores. Por más que tienen horas de sueño siguen estando cansados.
Leticia Ascencio, psicóloga del Servicio de Cuidados Paliativos del INCan

Una labor mayoritariamente femenina y sin reconocimiento
El tamaño del fenómeno es considerable: en México existen 31.7 millones de personas cuidadoras mayores de 15 años, y 3 de cada 4 son mujeres, quienes suelen combinar esta responsabilidad con trabajo remunerado, labores domésticas y el cuidado de otros integrantes de la familia, de acuerdo con datos presentados en un encuentro organizado por Casa Ronald McDonald México con motivo del Día Internacional del Autocuidado4. Juana Ramírez, presidenta ejecutiva de Grupo SOHIN, señaló que este trabajo representa una de las mayores aportaciones silenciosas a la economía nacional.
Investigaciones del Instituto Nacional de Psiquiatría citadas por organizaciones civiles indican que hasta 50% de los cuidadores primarios informales desarrollan trastornos de salud mental como depresión, ansiedad o síndrome de desgaste (burnout)5. Frente a este panorama, la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) ha urgido a consolidar un sistema público de cuidados que reconozca esta labor como un derecho humano y una responsabilidad compartida, no solo familiar.
Instituciones buscan respuestas
Distintas instituciones han comenzado a colocar el tema en su agenda. El Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (SNDIF) organizó recientemente el foro "Cuidándome para cuidar", donde especialistas en salud mental, rehabilitación, educación y cuidado infantil abordaron el cansancio y la sobrecarga que enfrentan madres, padres, docentes y personas cuidadoras6. El encuentro planteó que atender a niñas y niños también implica reconocer las necesidades físicas y emocionales de quienes están a cargo de su cuidado.
Por su parte, la Fundación IMSS anunció la organización del Congreso de Salud Mental 2026, cuya edición pondrá énfasis por primera vez en los cuidados paliativos bajo el lema "El binomio de la salud mental y los cuidados paliativos: rompiendo paradigmas", buscando reforzar específicamente el cuidado de quienes cuidan7.

Qué pueden hacer los cuidadores y sus familias
Ante la falta de una red institucional amplia de respiro y apoyo, los especialistas consultados coinciden en que reconocer las señales de agotamiento —cansancio persistente, errores en el cuidado, dificultad para concentrarse— es un primer paso indispensable antes de que la sobrecarga derive en un problema de salud mental diagnosticable3. La recomendación institucional es buscar apoyo profesional cuando estos síntomas se sostienen en el tiempo, y no asumir el cuidado como una tarea que debe sostenerse en soledad.
- Reconocer el cansancio físico y mental persistente como una señal de alerta, no como algo normal del rol de cuidador.
- Buscar apoyo de otros familiares o redes comunitarias para distribuir tareas de cuidado.
- Acudir a servicios de psicología o psiquiatría cuando aparezcan síntomas de ansiedad, depresión o agotamiento sostenido.
- Informarse sobre programas de cuidados paliativos disponibles en instituciones como el INCan para el acompañamiento de pacientes y sus familias.















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