El 14 de noviembre de 2016, el gobierno mexicano emitió una declaratoria de emergencia epidemiológica por diabetes mellitus, obesidad y sobrepeso, un hecho que Mexico Social describe como histórico porque fue la primera vez que un país y una institución de salud en el mundo alertaban formalmente por una enfermedad no transmisible1. A una década de aquella medida, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que la mortalidad asociada a estos padecimientos no ha bajado de forma relevante: entre 2016 y 2025 fallecieron en México 1,234,462 personas por diabetes, obesidad, otros tipos de hiperalimentación o desnutrición, casi una de cada siete muertes registradas en el país.
Lo que dicen las cifras del INEGI
De acuerdo con el análisis publicado por Mexico Social, entre 2016 y 2025 murieron en México 8,297,951 personas por todas las causas, un promedio de 829,795 decesos anuales, equivalente a 2,273 defunciones diarias1. De ese total, 1,234,462 fallecimientos —el 14.88%— corresponden a diabetes, obesidad, otros tipos de hiperalimentación o desnutrición.
El peso mayor lo tiene la diabetes mellitus, y específicamente la diabetes tipo 2, que concentra el 13.9% de los decesos totales del país en ese periodo1. En números absolutos, el INEGI estima que 1,153,989 personas murieron por diabetes entre 2016 y 2025, con un repunte muy marcado durante 2020, en plena pandemia de COVID-192. Por desnutrición murieron 63,648 personas y por obesidad y otros tipos de hiperalimentación, 16,825.
Lo que hay que saber
- Declaratoria histórica
El 14 de noviembre de 2016 se emitió la primera emergencia epidemiológica mundial por una enfermedad no transmisible, por diabetes, obesidad y sobrepeso.
- 1.2 millones de muertes
Entre 2016 y 2025 murieron en México 1,234,462 personas por diabetes, obesidad, hiperalimentación o desnutrición, según el INEGI.
- Diabetes, la principal causa
La diabetes tipo 2 concentra el 13.9% de todas las defunciones registradas en el país en la última década.

El efecto de la pandemia en las tasas de mortalidad
El análisis distingue tres periodos para medir el impacto real de la pandemia en estas causas de muerte. En el caso de la diabetes mellitus, la tasa de mortalidad entre 2016 y 2019 fue de 83.29 defunciones por cada 100 mil habitantes; esa cifra subió a 113.45 durante 2020 y 2021, y luego bajó a 84.42 entre 2023 y 20253.
Un patrón similar se observa en la obesidad: la tasa promedio anual pasó de 1.04 decesos por cada 100 mil personas antes de la pandemia a 2.17 durante el periodo pandémico, para luego reducirse a 1.15 en el periodo pospandémico3. La desnutrición, en cambio, mostró una tendencia más estable: 5.54 muertes por cada 100 mil habitantes antes de la pandemia, 5.41 durante ese periodo y 4.18 después.
- Diabetes mellitus: de 83.29 a 113.45 y luego a 84.42 muertes por cada 100 mil habitantes.
- Obesidad y otros tipos de hiperalimentación: de 1.04 a 2.17 y luego a 1.15 por cada 100 mil personas.
- Desnutrición: de 5.54 a 5.41 y luego a 4.18 por cada 100 mil habitantes.
Una crisis que no es nueva ni ha remitido
El problema no es reciente. Investigaciones publicadas en la Revista Médica del Hospital General de México documentan que en solo cuatro décadas el perfil epidemiológico del país pasó de estar dominado por la desnutrición y las enfermedades infecciosas a uno marcado por la obesidad, la diabetes y otras enfermedades crónicas no transmisibles4. Entre 1980 y 2000, la mortalidad por diabetes tipo 2 aumentó 47%, pasando de ser la novena causa de muerte en el país en 1980 a la segunda en 2010.
Ese contraste —enfermedades por exceso conviviendo con muertes por carencia nutricional— sigue definiendo el panorama alimentario de México. Otro análisis de Mexico Social sobre malnutrición señala que la pobreza alimentaria en el país presenta niveles similares a los que existían en 1992, según datos del CONEVAL5.

Qué significa para pacientes y sistema de salud
Para el personal de salud y las familias que conviven con diabetes o con cuadros de desnutrición, estos datos confirman que una alerta sanitaria formal —aun siendo histórica en su momento— no garantiza por sí sola una reducción sostenida de la mortalidad si no se traduce en cambios estructurales en el acceso a diagnóstico, tratamiento y alimentación adecuada.
El propio análisis de Mexico Social subraya que, una década después de la declaratoria de 2016, la mortalidad por estas causas no ha tenido disminuciones relevantes1, lo que abre preguntas sobre la efectividad de las políticas públicas de prevención y control implementadas desde entonces, y sobre la necesidad de fortalecer la atención primaria, el tamizaje temprano y los programas contra la pobreza alimentaria.













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